martes, 15 de enero de 2013

NO QUIERO SABER...


Despertaste y, mirándome susurraste:
-¿Quién puede querer hacerte daño a tí?
TÚ.
Cualquiera ha podido, y tú también...
No sé si queriendo o no. Pero lo has hecho. ¿Has visto qué fácil era?

...Ya no quiero conocerte más. Ya tengo toda la información que necesito. Sé cómo hueles.  El perfume liviano de tu cuello, de tu pelo... de tu piel por la mañana.
Sé cómo saben tus besos. Y hasta tus besos al despertar.
El tacto de tu piel suave, de tu espalda, de tus manos...
Sé furtivamente como es la visión de tu rostro entre mis piernas, de tu lengua cálida calmando mi ansia y embriagándome de placer, de tus dedos penetrándome y de tu mirada al acariciarme... que todavía siento escalofríos al recordar.
Sé lo que siento al abrazarte... y ahora las lágrimas no me dejan ni pensar qué voy a hacer yo ahora con todo ésto que tengo dentro... Las lágrimas me están ahogando y mezclándose con mis sentimientos. Y siento rabia. Mucha rabia. Porque fuiste tú quien me dijo que me esperaba algo mejor. Y yo te creí. ¿Qué hago yo ahora con toda esta ilusión?

Me hubiera gustado sentirte penetrándome con fuerza... mirarte a los ojos y llorar sobre tí.

Y sí...
...Me hubiera gustado que sintieras algo por mí. Y que me quisieras...Un ratito na más...
Me hubiera gustado no tener que adivinar constantemente qué pasaba por tu cabeza al sentirme cerca... Porque entre tener una coraza y no querer dañarme no encontré la línea... Si es que la hubo...
Y ahora ya lo sé. NADA. Tú nunca sentiste nada. Pero fuiste tan cobarde que no fuiste capaz de decirlo. ¿Por no dañarme? Pues más daño me has hecho ahora.

...Hubiera querido sentir tu deseo al acariciarme aquella noche. Sin miedos. Sin obligaciones.
Sin... sueño.
Y arrancarme la ropa en el sofá... Que me hubieras sentido...
Que hubieras sentido.
Algo.
Un poquito.
Y haberte mordido con fuerza. Lo deseaba tanto.... Tanto... Cómo soñé desnudándome frente a tí, abriendo mis piernas en tu boca, para luego bajar y bajar, sin perder el contacto, deslizarme por tu pecho e introducirte dentro de mí con las manos ...y salir de tí, para entrar con fuerza, agarrándote la cara para no perderme ni uno solo de tus gestos al mirarme... Y arañarme la piel a tiras de puro sentimiento, y apretarme el vientre hasta no poder más... Y lamerte el sudor.
Y comerme tu risa...

Y aún así...  no quiero saber... No quiero saber de tus labios que, al contrario que yo, no sientes nada... Que no necesitas despertar a mi lado una vez más. Ni olerme, ni besarme... Ni acariciarme.
No quiero sentir tus huídas nunca más. Ni quiero perseguirte más, porque tú no me quieres... No quisiera sentir que no me quieres. No quisiera haberlo sentido nunca.

O sí. Porque igual que fuiste mi motivo para empezar, esta noche, rebosando cerveza, he deseado que lo seas para poner fín a todo ésto... ¿puedo encontrar un motivo más bonito?
Gracias. Pensaba que no podría SENTIR nunca más...

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